Acá una breve cápsula que se grabó durante el Hay Festival Cartagena, en la que nos hicieron unas preguntitas básicas a todos los seleccionados en el grupo de #Bogotá39.
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domingo, marzo 25, 2018
breve cápsula en el tiempo, una entrevista
viernes, enero 19, 2018
la literatura puertorriqueña como horizonte, una entrevista
Hace unas semanas, Glenda Galán de Dominicana en Miami me entrevistó por correo electrónico. Acá un fragmento. Para seguir leyendo, pasen a la revista en cuestión.
Para Sergio Gutiérrez Negrón la literatura puertorriqueña es una tradición y un horizonte que implican una búsqueda constante. Eso nos dice el joven escritor puertorriqueño, en esta conversación en la que nos cuenta algunos detalles de las novelas que le han valido varios reconocimientos, entre ellos, formar parte de la lista de los 39 escritores del Hay Festival, Bogotá 39, una distinción que toma como invitación a la lectura de las obras de los escritores seleccionados.
En sus novelas, Sergio aborda temas como la separación, el distanciamiento y la pérdida, algo que quizás, en su propia vida, lo han motivado a escribir una columna desde Estados Unidos para un periódico puertorriqueño y así mantener, de alguna manera, el contacto con la realidad que se vive en la isla. De esto también nos cuenta el escritor en este memorable diálogo.
–¿Si te digo: Literatura Puertorriqueña, ¿Qué te viene a la mente?
–Una tradición y un horizonte. Por un lado, se trata de una tradición que, como todas, es complicada. En este caso no sólo por la cuestión de qué se incluye y qué no se incluye, sino porque implica una búsqueda constante. Por más que me he dedicado a leer la tradición, tengo un rompecabezas incompleto al que le faltan muchísimas piezas—muchas porque no se consiguen, otras porque ni he escuchado de ellas. Este rompecabezas es aún más complicado porque implica dos ramas—la isleña y la de la diáspora—que, aunque a veces se tocan, muchas veces crecen en direcciones contrarias. Quizás por eso me gusta pensarla más como un horizonte, la literatura puertorriqueña es un juego de afinidades, un plano en el que colocar distintas piezas ayudan a pensar una realidad.
–El primer libro que cayó en tus manos y que leíste con entusiasmo fue…
–Sinceramente no recuerdo. Leí mucha literatura de “fantasía” anglófona cuando era adolescente, pero hoy en día toda se me mezcla. Eso sí, recuerdo dos grandes momentos que, en diferentes momentos, cambiaron cómo leía y escribía: el descubrimiento a los 18 años de Cien años de soledad, por más que sea, hoy en día, un cliché decirlo; y a los veinte de una novelita puertorriqueña llamada Felices días, tío Sergio de Magaly García Ramis.
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miércoles, diciembre 13, 2017
literatura y horizonte, una entrevista
Sergio Gutiérrez Negrón: Me gusta pensar la literatura puertorriqueña como un horizonte
Para Sergio Gutiérrez Negrón la literatura puertorriqueña es una tradición y un horizonte que implican una búsqueda constante. Eso nos dice el joven escritor puertorriqueño, en esta conversación en la que nos cuenta algunos detalles de las novelas que le han valido varios reconocimientos, entre ellos, formar parte de la lista de los 39 escritores del Hay Festival, Bogotá 39, una distinción que toma como invitación a la lectura de las obras de los escritores seleccionados [continúa leyendo en Dominicana en Miami].
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martes, mayo 30, 2017
una entrevista relámpago, por egidio colon
Acá una entrevista relámpago y juguetona que me hizo Egidio Colón para un periódico juguetón al que le llaman El Adoquín Times.
¿Tus autores(as) favoritos en prosa?
Más que autores,
tengo libros que me gustan mucho. Los principales serían: Felices días, tío Sergio de Magaly García Ramis, Remains of the day de Kazuo Ishiguro, La mujer en las dunas de Kobo Abe, Página en blanco y staccato de Manuel
Ramos Otero, Gilead de Marylinne
Robinson, Stoner de John Williams, Porque parece mentira la verdad nunca se
sabe de Daniel Sada, A Mercy de
Toni Morrison, y Light in August de
William Faulkner. ¿Y en poesía? Mi poeta de cabecera es C.K Williams, pero la
poesía que leo constantemente es la puertorriqueña contemporánea, y de ahí soy
aficionado de muchos. Tres que se me ocurren: Mara Pastor, Xavier Valcárcel, y Rubén
Ramos.
¿Cual es el principal rasgo de tu
carácter?
Difícil. Diría
que el hecho de que hago una división artificial entre mi vida social y mi vida
privada. Fuera de la casa soy muy social y me encanta estar con gente, pero
cuando estoy en la casa, para el pesar de mi esposa, soy extremadamente
antipático.
¿Cual es tu ideal de la felicidad?
Creo que
dependiendo del mood, diría que ser feliz sería o vivir en una gran comuna
rodeado de la gente que quiero; o vivir en un monasterio. Ahora que lo digo,
las dos me parecen insoportables, así que, mientras tanto, con estar vivo y que
se luche por un mundo más justo está bien.
¿Cual es tu principal defecto?
Mi afición por el
hábito, la costumbre y la rutina. Quizás resultado de la escuela católica, o
del haber tenido trabajos part-time que odiaba y que me obligaban a mirar el
reloj minuto a minuto, o el de no haber tenido carro cuando vivía en Caguas y,
por lo tanto, haber dependido de gente impuntual o de la guagua pública, que es
lo mismo.
¿Un héroe (ina) de ficción?
No sé si héroe,
pero mi personaje favorito sería Stevens, el mayordomo de la novela de Kazuo
Ishiguro. Es un héroe tan pero que tan bueno que no puede sino sufrir. Su
contraparte sería Flem Snopes, de la trilogía de Faulkner. Un personaje
extremadamente desagradable, pero de antología.
¿Tu compositor(a) favorito?
¡Leonard Cohen!
¿Tu pintor(a) favorito?
Edward Hopper.
¿Que habito ajeno no soportas?
La mezquindad.
¿Cual consideras la virtud más
sobrevalorada?
La aspiración
jueves, mayo 18, 2017
El hábito que se vuelve oficio, una entrevista
Acá un reportaje que salió hoy (18 de mayo del 2017) en Índice, por Zorian Chacón O’Farrill.
Sergio Gutiérrez, entre los mejores a los 30
El escritor boricua fue seleccionado por su excelencia literaria en el género de ficción
18 de mayo de 2017 07:28 am
Zorian Chacón O’Farrill | zorian.chacon@gfrmedia.com
La introducción será sencilla como el hombre. Sergio. Unos cuantos años pero menos de cuarenta. Por esa razón -y otros títulos- su nombre está en la lista de los 39 mejores autores jóvenes de ficción de Latinoamérica del “Hay Festival”.
Sergio no recuerda cuando comenzó a escribir. Quizás porque era aún más joven o porque se le dio de manera tan orgánica que el oficio se le fue revelando después cuando ya no tenía doce años y ya no leía cómics. Pero sí recuerda su libretita en la que, una vez cada par de meses, creaba historias. También que sus primeros premios fueron en el certamen de cuentos “en el que nadie participaba” pero que lo motivó a escribir un buen relato cada año.
“Escribía otras cosas entremedio, pero eso se hizo costumbre. Después cambiaron los intereses pero se me quedó la costumbre de escribir”, comparte.
De ahí que la escritura nunca se le haya emancipado del recuerdo de un hábito que –no infantil– desarrolló cuando era un niño.
“Ese hábito sobrevivió las razones por las cuales lo hacía. No sé por qué lo hacía. Pero me gusta pensar que es el choque entre ese hábito de escribir y las diferentes circunstancias en las que uno escribe. Para mí así funciona: Hábito + circunstancias= imaginación”.
Sin tener la publicación como norte, fue reconociendo la escritura desde la libertad de imaginar “más cosas” y no fue hasta el 2008 que –quizás- el hábito se tranformó, más que en una etiqueta, en un modo de mirar y entender el mundo.
“No me gusta decirme que soy escritor porque me siento incómodo con eso. Me gusta pensar que escribo”.
La distancia que hay de Atlanta a Puerto Rico, y tal vez mayor, es la misma que se da entre el proceso de escritura y la posterior publicación de la “costumbre” hecha libros. La distancia física entre el escritor y el lector le resulta conveniente –precisamente– porque hace menos frecuente la necesidad de identificarse como quien escribe y le deja como único hábito la responsabilidad de escribir.
“Para escribir no es necesario que nadie te lea…para hacerse escritor lo primero sería no pensarse como escritor y pensarse como alguien que escribe. Lo de escritor y autor viene con ciertas cargas sociales que se vuelven como un poco mito. Te vuelves un personaje que no es el mismo personaje que escribe”
Estar seguro del texto + asegurarte que hace lo que tú quieres que haga (- “ya si la gente entiende que lo hace o no, no es tu problema)= publicar.
“La publicación como tal es un encuentro de las circunstancias sociales y económicas posibles. Conocer a alguien que sea un editor y que sea alguien que crea en tu trabajo es algo muy importante. Hay gente que se ha autopublicado sus libros y les va muy bien. Yo todavía creo y confío mucho en los editores”.
“Lo primero es leer y escribir. Si estás comprometido con eso, lo tercero llega por consecuencia”.
ÍNDICE: De vuelta a la primera ecuación (Hábito + circunstancias = imaginación), ¿Cómo ayudan las dolencias personales al quehacer artístico? ¿Qué papel juega la imaginación?
SERGIO: La experiencia personal es la materia prima para explorar otras cosas. Compone algo. Pero no debemos estar limitados a lo que vivimos. La literatura debe ser más libre que eso. La literatura es capaz de expandir los límites de lo posible. La literatura nos ayuda a pensar otras formas de vivir. Ese es el tipo de imaginación que me interesa. Tomar una situación actual y utilizar la imaginación, no solo como invención, sino como aparato crítico, y pensar el presente. Cuando nos dicen que las únicas opciones que tenemos para salir de la crisis son A y B, todo el mundo tiene la responsabilidad de imaginar una C.
Sergio cuenta de una explosión en la literatura puertorriqueña que permanece heterogénea y que el escritor –o aspirante a ser de los que escriben- debe conocer la tradición literaria de la Isla para crear a partir de ella.
A pesar de la crisis -y por ella- es que considera que en Puerto Rico hay menos obstáculos para comenzar a escribir porque no es necesario pertenecer a grupos selectos.
“Los obstáculos para mí serían no caer en las trampas de los talleres. Eventualmente enfocarte en tu obra y difícil sería encontrar tu propia voz. Por más ganas que tengas de entrar al mundo literario no debes sacrificar las razones por las cuales comenzaste a escribir”.
Recordar siempre el primer hábito. Por cualquiera de las razones. Por el sustito en el estómago que se convirtió en tu vergonzoso primer poema. Por el miedo o la incertidumbre de la primera vida que -al extinguirse- te dejó frente a un espejo preguntándote a dónde van cuando cierran los ojos para siempre. Por alejarte o por quedarte. Recordar.
*Sergio Gutiérrez Negrón es autor de Dicen que los dormidos y Palacio. Está próximo a publicar Los días hábiles. Además es columnista y traductor. Actualmente reside en Estados Unidos.
jueves, octubre 01, 2015
premio nuevas voces, una breve entrevista en el nuevo día
Esta entrevista salió publicada en El nuevo día el jueves, 1 de octubre del 2015.

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