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domingo, marzo 25, 2012

el amargo nombre, tres traducciones de c.k williams


C.K Williams es un poeta violento, pero es un poeta tierno, también. Es una sensibilidad extraña, este tipo de Nueva Jersey. Logra escribir con lo suave que tienen los hombres en el pecho, sin necesidad de remover los pedazos que se han endurecido, que comienzan a hincar. También logra escribir con todo el odio que causa estar sintonizado con su tiempo: su poesía nunca deja de ser política, aun cuando se trata de amantes, o cuando se trata de entrar en esa ecuación a la que le llaman conmiseración. Para mí es uno de esos ejemplos de que la poesía "social", o la poesía "política" no es ajena a la poesía "personal", o del "yo. 

Estos tres poemas que traduzco aquí vienen de su colección I Am the Bitter Name, del 1972. Es su segundo poemario, y marca a un Williams joven y con un asco terrible para la trayectoria bélica de su país. 

A pesar de ser completamente distinto a Oliverio Girondo, me parece que sus obras comparten una cualidad que es díficil pensar como otra cosa que progresiva, en cuanto a que leídas en su totalidad, parecen narrar una línea de fuga siempre consciente de la dirección hacia la cual se fugan. En otras palabras, el Williams de Lies, su primer poemario, ya anticipaba al Williams de Wait, su último poemario hasta la fecha, y aun de las traducciones de Adam Zagajewski que ha hecho. 

Aquí unas traducciones relámpago de sus poemas I Am the BitterName, Innings, y Traerlo a casa, del mismo libro. 
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Yo Soy el Amargo Nombre

Y Abraham le dijo, “¿Y sois, por supuesto,
él a quien llaman Muerte?”
Él respondió, y dijo, “Yo soy el Amargo Nombre”.

los pequeños niños han estado peleando
un tiempo largo largo por su país amado
sus rostros se están endureciendo como la carne
dejados afuera sus cuerpos aplastados completamente
como flores en libros de leyes no caben
con las llaves de la pena eterna ya no más
¿será el mejor juguete siempre la muerte? todo el mundo
llorando en el pelo adormecido inagotable                             
agonía en las tazas oscuras del cráneo
insaciable agonía tus manos chillan
en mi columna vertebral como frenos trancados en
las fosas nasales quebradas tentáculos en la boca
viñas los pequeños soldados juegan
hiriendo los pequeños generales juegan dolor
para siempre afilan cositas ellos ponen
cositas en cositas y las halan fuerte
¿me harías la libertad a mí? en
el pómulo fuego en los labios mi
justicia es olvidar estar aquí mi libertad
es querer odiarlos cómo los envían
a casa en bolsas de helado y son capaces de



Entradas



alguien está pendiente de cuantas veces
yo hago el amor ¿no es así dios no es así?
y de cuan bueno es   diciéndome
está anotado donde yo no lo puedo ver
justo debajo de mí así que la próxima vez
que algo irreal suceda en los periódicos
no lo entiendo no me toca
a mí yo comienzo a pensar
que el corazón de todo el mundo puede ser puro
después de todo porque qué demonios
ellos no me matan a mí sólo entre sí
ellos no intentan realmente hacerme triste
sólo hacen cosas hacen que cosas pasen
sufrir cosas yo estallo
hacia lo femenino como un león ¿no es
así dios? ¿entre palomas? ¿así que aun estar conmigo
es como la belleza? me muevo debajo de este dios
como una puta yo gorgoteo yo ruedo
como un bote de juguetes ¿cuál es la puntuación
ahora dios? ¿estoy ganando?


Traerlo a casa

un cuarto al otro extremo de américa
y la niña en el cuarto con el plástico aplastándole las tetitas
comienzan a colgar ay dios
ella piensa se me van ay dios ay dios
yo haría cualquier cosa por ayudarla
yo tomaría todo su dolor secreto y me lo embestiría si ella me lo permitiese
mi mejor amorcito
es tu alma derritiéndolo
es el fuego en ti

yo recuerdo el fuego
en todo el mundo
niños frotando dos palos juntos tan orgullosos de sí mismos
casas incendiándose en combustión espontánea o alguien usando
                su encendedor
y la niña encerrada en la parte de atrás aun tocándose su cuerpo asustado
(tu también mi mejor amorcito)
y calderas hombres con sudor picado desde ellos
rostros cocinados, asados, ahumados mientras hacen cosas para nosotros

y en américa
en sus tetitas los dos fuegos
como dioses los dos fuegos sin llamas
y su voz esta llama naciendo saliendo desde mi garganta
que dice JÓDETE NO ME IMPORTA
que dice POR EL CULO A USTEDES TAMBIÉN MARICONES EXTRAÑOS
mi mejor amorcito mi mejor amorcito


sábado, febrero 19, 2011

no, una traducción de un poema de C.K Williams

No

Llevo diciendo lo que debo decir
desde hace años, hacia atrás y hacia adelante
de arriba hacia abajo y no lo escuchas
aún, así que desde ahora
comenzaré a desdecirlo:
desdiré todo lo que ya he dicho
y lo que todos los otros han dicho
y lo que aún no ha sido dicho.

Desdiré
el hemisferio del norte
y el del sur
el este y oeste, arriba
y abajo, lo bueno
y lo malo. Desdiré
lo que flota justo sobre mi piel
y justo debajo: las hojas
y las raíces, la lombriz
en el río y el río entero
y el océano y el océano
debajo del océano. Espacio
y luz desaparecerán,
silencio, sonido, banderas,
fotografías, y dólares:
la gente alcantarilla y la gente basura,
la gente dinero y la gente concreto
que escapan del pueblo sobre sueños
y lo aman, y los sueños,
hasta el que late
debajo del suelo como un tambor—
arrasaré con todos
desde el lado opuesto
y concluiré en el fondo.

¿Comprendes? El Cesar está desdicho
ahora. Cristo
está desdicho. Intercambiarán juguetes
pero ya es demasiado tarde.
El doctor está desdicho, curado;
la página de goma crece
hojas, suculentas y oscuras,
y el paciente las siente
acumulándose en la base
de su espina dorsal como una cola.
Ha sido desdicho
que no tenemos colas—
una anciana enrolla la suya
y la levanta
como un helicóptero.

El tiempo se tuerce
hacia atrás en su vientre y flota hacia afuera
en su desdecir.
No comenzará nuevamente.
El físico triste
tirará de los interruptores pero todo
lo que la bomba hará es suspirar hacia adentro
y eclosionar como un huevo,
y pequeñas criaturas-vacío
vienen, que viven
en los tonos entre las notas,
inocentes e intocables.

Un bebe que pelea por oxígeno
a través del seno de su madre
no lo hará ya: el aire ha sido desdicho.
El esqueleto que perdí en Francia
no importará. No más picnics,
ni grama aplanada,
ni toros.

Todo en la marea,
limpio como la mañana.
La ropa interior mojada de mi esposa en el lavamanos—
la desdigo,
me tragan
como a tu San Valentín.
La hielera crece verde bebe
habas para Malcolm Lowry.
La casa se llena de amor.
Mastico el perfume
y mi vecina besándome buenos días
se derrite y se apaga
como una luz.

Hay una piedra desnuda
entre aquí y el final.
Hay un lugar chamuscado
en el silencio.

A lo largo de mis costillas, agonizando por vejez,
el último átomo baila, da vueltas
como una niña. Le desdigo
su vestido amarillo, su cabello,
sus zapatillas
pero ella sigue bailando,
brincando de atrás para adelante
de mi rostro a mis cosquillas
hasta que una carcajada me revienta.

Y, entonces, en seguida, de inmediato, desdigo
el final.

Mi traducción del poema don't, de C.K Williams, libro Lies, 1969.

viernes, octubre 30, 2009

you stayed in yourself, dixit Williams

Often before have our fingers touched in sleep or half-sleep and enlaced,
often I’ve been comforted through a dream by that gently sensitive pressure,
but this morning, when I woke your hand lay across mine in an awkward,
unfamiliar position so that it seemed strangely external to me, removed,
an object whose precise weight, volume and form I’d never remarked:
its taut, resistant skin, dense muscle-pads, the subtle, complex structure,
with delicately elegant chords of bone aligned like columns in a temple.

Your fingers begin to move then, in brief, irregular tensions and releasings;
it felt like your hand was trying to hold some feathery, fleeting creature,
then you suddenly, fiercely, jerked it away, rose to your hands and knees,
and stayed there, palms flat on the bed, hair tangled down over your face,
until with a coarse sigh almost like a snarl you abruptly let yourself fall
and lay still, your hands drawn tightly to your chest, your head turned away,
forbidden to me, I thought, by whatever had raised you to that defiant crouch.

I waited, hoping you’d wake, turn, embrace me, but you stayed in yourself,
And I felt again how separate we all are from one another, how even our passions,
Which seem to embody unities outside of time, heal only the most benign divisions,
That for our more abiding, ancient terrors we each have to find our own valor.
You breathed more softly now, though; I took heart, touched against you,
and, as though nothing had happened, you opened your eyes, smiled at me,
and murmured—how almost startling to hear you in your real voice—
“Sleep, love.”

Archetypes del libro Repair, C.K Williams.