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jueves, diciembre 01, 2016

good people, un relato

Hace un mes, el primero de noviembre del 2016, el Brooklyn Rail publicó uno de mis pocos cuentos, Good People. Acá les dejo el link y el inicio del relato.
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Good people


Maritere walked into the Caguas branch of The Creamery where ice cream meets heaven with the baby in her arms and María C., her cousin, to her side, and there she was once again talking the latter’s ear off with the same indiscriminate ardor that she put into anything, whether it was that beautiful purple dress she wore for prom two years ago, or that bendita grocery list that she always forgot when she actually went shopping, but which, even if she had taken with her, she wouldn’t have been able to purchase in its entirety because, like she repeated over and over, las cosas están bien malas. That said, perhaps that one Wednesday the tone was right. It just so happened that, as she was in the process of revealing, she hadn’t gotten her period that week, nor the previous one, and let’s not even mention the one before that. This could only mean one thing, and that one thing, you can imagine, would’ve definitely thrown a wrench into any well-oiled machine, and hers was far from well-oiled and already pretty wrenched out.
She whispered that last part, and nudged her head to the tender bag of skin and bones held warmly against her chest, hoping to not wake it up. If awake, it would start asking to be fed and she couldn’t bear it anymore. She didn’t say it out loud. She’d done so two days ago and her mother, with whom she lived, had overheard and slapped her across the face and gave her a sermon and that was the first time that had happened in a long, long time. But the truth was that her nipples were so sore and whenever the baby was sucking on her it made her feel like a huge, silver, scrunched up Capri-sun. That image actually came up in her nightmares and it scared her senseless. She knew it wasn’t logical, but she was afraid she would run dry and the baby would continue sucking and sucking and she’d be emptied out. And being emptied out and sola was the worst thing she could imagine in the whole world...

domingo, marzo 25, 2012

el amargo nombre, tres traducciones de c.k williams


C.K Williams es un poeta violento, pero es un poeta tierno, también. Es una sensibilidad extraña, este tipo de Nueva Jersey. Logra escribir con lo suave que tienen los hombres en el pecho, sin necesidad de remover los pedazos que se han endurecido, que comienzan a hincar. También logra escribir con todo el odio que causa estar sintonizado con su tiempo: su poesía nunca deja de ser política, aun cuando se trata de amantes, o cuando se trata de entrar en esa ecuación a la que le llaman conmiseración. Para mí es uno de esos ejemplos de que la poesía "social", o la poesía "política" no es ajena a la poesía "personal", o del "yo. 

Estos tres poemas que traduzco aquí vienen de su colección I Am the Bitter Name, del 1972. Es su segundo poemario, y marca a un Williams joven y con un asco terrible para la trayectoria bélica de su país. 

A pesar de ser completamente distinto a Oliverio Girondo, me parece que sus obras comparten una cualidad que es díficil pensar como otra cosa que progresiva, en cuanto a que leídas en su totalidad, parecen narrar una línea de fuga siempre consciente de la dirección hacia la cual se fugan. En otras palabras, el Williams de Lies, su primer poemario, ya anticipaba al Williams de Wait, su último poemario hasta la fecha, y aun de las traducciones de Adam Zagajewski que ha hecho. 

Aquí unas traducciones relámpago de sus poemas I Am the BitterName, Innings, y Traerlo a casa, del mismo libro. 
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Yo Soy el Amargo Nombre

Y Abraham le dijo, “¿Y sois, por supuesto,
él a quien llaman Muerte?”
Él respondió, y dijo, “Yo soy el Amargo Nombre”.

los pequeños niños han estado peleando
un tiempo largo largo por su país amado
sus rostros se están endureciendo como la carne
dejados afuera sus cuerpos aplastados completamente
como flores en libros de leyes no caben
con las llaves de la pena eterna ya no más
¿será el mejor juguete siempre la muerte? todo el mundo
llorando en el pelo adormecido inagotable                             
agonía en las tazas oscuras del cráneo
insaciable agonía tus manos chillan
en mi columna vertebral como frenos trancados en
las fosas nasales quebradas tentáculos en la boca
viñas los pequeños soldados juegan
hiriendo los pequeños generales juegan dolor
para siempre afilan cositas ellos ponen
cositas en cositas y las halan fuerte
¿me harías la libertad a mí? en
el pómulo fuego en los labios mi
justicia es olvidar estar aquí mi libertad
es querer odiarlos cómo los envían
a casa en bolsas de helado y son capaces de



Entradas



alguien está pendiente de cuantas veces
yo hago el amor ¿no es así dios no es así?
y de cuan bueno es   diciéndome
está anotado donde yo no lo puedo ver
justo debajo de mí así que la próxima vez
que algo irreal suceda en los periódicos
no lo entiendo no me toca
a mí yo comienzo a pensar
que el corazón de todo el mundo puede ser puro
después de todo porque qué demonios
ellos no me matan a mí sólo entre sí
ellos no intentan realmente hacerme triste
sólo hacen cosas hacen que cosas pasen
sufrir cosas yo estallo
hacia lo femenino como un león ¿no es
así dios? ¿entre palomas? ¿así que aun estar conmigo
es como la belleza? me muevo debajo de este dios
como una puta yo gorgoteo yo ruedo
como un bote de juguetes ¿cuál es la puntuación
ahora dios? ¿estoy ganando?


Traerlo a casa

un cuarto al otro extremo de américa
y la niña en el cuarto con el plástico aplastándole las tetitas
comienzan a colgar ay dios
ella piensa se me van ay dios ay dios
yo haría cualquier cosa por ayudarla
yo tomaría todo su dolor secreto y me lo embestiría si ella me lo permitiese
mi mejor amorcito
es tu alma derritiéndolo
es el fuego en ti

yo recuerdo el fuego
en todo el mundo
niños frotando dos palos juntos tan orgullosos de sí mismos
casas incendiándose en combustión espontánea o alguien usando
                su encendedor
y la niña encerrada en la parte de atrás aun tocándose su cuerpo asustado
(tu también mi mejor amorcito)
y calderas hombres con sudor picado desde ellos
rostros cocinados, asados, ahumados mientras hacen cosas para nosotros

y en américa
en sus tetitas los dos fuegos
como dioses los dos fuegos sin llamas
y su voz esta llama naciendo saliendo desde mi garganta
que dice JÓDETE NO ME IMPORTA
que dice POR EL CULO A USTEDES TAMBIÉN MARICONES EXTRAÑOS
mi mejor amorcito mi mejor amorcito


domingo, marzo 20, 2011

el mundo arde, a translation

El mundo arde , by Rafah Acevedo.
The world may be in the eyes
of the flattened bug on the windshield.
I am thirstier than a wandering tourist
in the kingdom of Bahrain.
Nevertheless, there’s god’s cocacola there
in the hands of the king’s friends putting an end to the protest.
I hurl everything into the backpack and go my way.
The world is right there, across
the windshield.

I truly believe that water
is a mirror you lose through your fingers
and there is as much thirst
as a tight crowd at noon
on the outskirts of Tripoli
about to burn an edition of a thousand copies
of the eternal Colonel’s Green Book.
However, I wait for god's tea
served by the intellectuals in the Colonel’s payroll looking
at how planes prevent other planes from flying
I keep everything in the backpack and go my way.
I believe
the world is right there, across the windshield.

I stop for some gas.
Stretch my legs a little bit.
A sip of bottled water and suddenly
this yearning to light a cigarette.
This yearning to light a cigarette
while filling the tank.

This is a slightly altered version (by me) of a translation published along with the poem in Spanish by the author. | Esta traducción es una versión levemente alterada que hice de la traducción original de Rafah en Facebook.

sábado, febrero 19, 2011

no, una traducción de un poema de C.K Williams

No

Llevo diciendo lo que debo decir
desde hace años, hacia atrás y hacia adelante
de arriba hacia abajo y no lo escuchas
aún, así que desde ahora
comenzaré a desdecirlo:
desdiré todo lo que ya he dicho
y lo que todos los otros han dicho
y lo que aún no ha sido dicho.

Desdiré
el hemisferio del norte
y el del sur
el este y oeste, arriba
y abajo, lo bueno
y lo malo. Desdiré
lo que flota justo sobre mi piel
y justo debajo: las hojas
y las raíces, la lombriz
en el río y el río entero
y el océano y el océano
debajo del océano. Espacio
y luz desaparecerán,
silencio, sonido, banderas,
fotografías, y dólares:
la gente alcantarilla y la gente basura,
la gente dinero y la gente concreto
que escapan del pueblo sobre sueños
y lo aman, y los sueños,
hasta el que late
debajo del suelo como un tambor—
arrasaré con todos
desde el lado opuesto
y concluiré en el fondo.

¿Comprendes? El Cesar está desdicho
ahora. Cristo
está desdicho. Intercambiarán juguetes
pero ya es demasiado tarde.
El doctor está desdicho, curado;
la página de goma crece
hojas, suculentas y oscuras,
y el paciente las siente
acumulándose en la base
de su espina dorsal como una cola.
Ha sido desdicho
que no tenemos colas—
una anciana enrolla la suya
y la levanta
como un helicóptero.

El tiempo se tuerce
hacia atrás en su vientre y flota hacia afuera
en su desdecir.
No comenzará nuevamente.
El físico triste
tirará de los interruptores pero todo
lo que la bomba hará es suspirar hacia adentro
y eclosionar como un huevo,
y pequeñas criaturas-vacío
vienen, que viven
en los tonos entre las notas,
inocentes e intocables.

Un bebe que pelea por oxígeno
a través del seno de su madre
no lo hará ya: el aire ha sido desdicho.
El esqueleto que perdí en Francia
no importará. No más picnics,
ni grama aplanada,
ni toros.

Todo en la marea,
limpio como la mañana.
La ropa interior mojada de mi esposa en el lavamanos—
la desdigo,
me tragan
como a tu San Valentín.
La hielera crece verde bebe
habas para Malcolm Lowry.
La casa se llena de amor.
Mastico el perfume
y mi vecina besándome buenos días
se derrite y se apaga
como una luz.

Hay una piedra desnuda
entre aquí y el final.
Hay un lugar chamuscado
en el silencio.

A lo largo de mis costillas, agonizando por vejez,
el último átomo baila, da vueltas
como una niña. Le desdigo
su vestido amarillo, su cabello,
sus zapatillas
pero ella sigue bailando,
brincando de atrás para adelante
de mi rostro a mis cosquillas
hasta que una carcajada me revienta.

Y, entonces, en seguida, de inmediato, desdigo
el final.

Mi traducción del poema don't, de C.K Williams, libro Lies, 1969.

miércoles, mayo 06, 2009

el culto a la ceniza

1.
De vez en cuando me da con leer el grueso tomo (negro, feo, de material incómodo, publicado por el Editorial Losada en el '68 por primera vez, y nueve veces después, hasta dar con una edición en el dosmildos) que compré azarosamente para una clase hace algunos años, sin saber que se volvería piedra de toque. Es la obra entera de Oliverio Girondo, nacido nueve años antes de que el siglo diescinueve se desplomara en el veinte; argentino, vanguardista, locuaz, barbudo.
2.
Voy libro por razones distintas. A veces para citarlo, otras para imitarlo, unas raras, como hoy, para leer una pieza en una clase en la que la profesora insiste, como en escuela elemental, que todo el mundo lea un trabajo original. Sin embargo, debido a variadas razones (la falta de piezas de corta extensión de mi autoría, vagancia, desgano, y, por qué no, respeto), en más de una ocasión, he recurrido Girondo. Su poesía aún cala, aún es vigente, su prosaísmo es cada vez más poético, más picante.
3.
Pienso que he leído el libro completo, pero no lo puedo jurar. A veces lo abro en una página al azar, y me tropiezo un poema que me parece nuevo, o que me alcanza como si lo fuera.
4.
En un momento (pasajero, por supuesto) en el que me quejaba de la inerte poesía que recurrentemente sus autores desnudan en Facebook (tan desagradable, a veces; tan aplaudida por mancos), el argentino me lanzó un derechazo con el poema Visita, publicado en La Persuasión de los días (la edición que tengo no me da la fecha de publicación, pero un yo pasado le escribió en lápiz el año 1942; espero que no haya estado equivocado). Lo interesante de Girondo, o por lo menos, de mis lecturas de Girondo, es que sus poemas logran tocar una variedad de temas (casi siempre los temas que me ocupan la cabeza), y de conversar con una variedad de autores (casi siempre los autores de libros que cargo en el bulto), mientras que, al mismo tiempo, conversan con su materialidad. Esta circularidad podría verse en Visita en un acto de casi des-autorización, en el cual no profundizaré, puesto que no es de mi interés en este momento.
5.
Adjunto el poema, apareado con una traducción al inglés que hice al momento, por eso de ejercitar músculos, y por matar algo de las 3 horas que me quedaban de mi turno en la Biblioteca.
6.

domingo, abril 19, 2009

engine work, un poema de morri creech

1.
Hace algún tiempo Samuel me prestó el poemario de Morri Creech Paper Cathedrals(Kent State University, 2001). Poco está decir que me parece uno de los mejores poetas contémporaneos que he leído. Aunque admito que mi conocimiento de los poetas vivos gringos no es tan extenso como la de Sam. De todos modos, hay algo en Creech que me gusta, mucho.
2.
Desde hace aún más tiempo, he tomado el hobby de traducir poetas gringos y canadienses. Era un hobby de closet, algo que hacía por diversión propia, hasta que aparecieron algunos en la versión de transversa de Derivas. No sé por qué lo hago. Quizás para calmar las ganas de escribirpoesía que me vienen de vez en cuando, y a las que cedo de mil en cien, pero que controlo mientras puedo. Por lo cual, luego de leer las catedrales de papel de Creech de principio a fin como por tres veces, traduje algunos de sus poemas, aunque aquí sólo pondré Engine Work: Variations, porque la versión en inglés está disponible por la red, y así el lector puede jugar a leer ambas. El título quedó como Trabajo de Motores: Variaciones, bastante literal, ¿no?
3.
La versión original (en inglés) la pueden leer presionando aquí. Para más información de Creech presionen acá. Y, antes de dejar mi traducción, aclaro que la palabra scüpernongs, escrita igual en inglés y español, es una uva blanca que se da en el sur de los Estados Unidos. También se le llaman scadines. Y no podía simplemente cambiarlas por uvas blancas ya que cambiaría la posibilidad de nombrar cosas que tan importante es para el poema. Con eso, mi traducción:



Trabajo de Motores: Variaciones

I.
Mañana de junio. El sol parpadea a través de los pinos.
Arrendajos azules bromean y discuten, posados en un poste de la verja
Detrás del patio de mi abuelo. Sus motores destripados
Estorban el césped. Y dondequiera, el sabor
De scüppernongs recién caídos de la vid,
Tan agrios que jurarías que la mente ha trazado
Una vereda a través del matorral, que jurarías que el pasado
Se aclara otra vez, tomado del polvo hecho pedazos—.

II.
O es tarde—en septiembre—y la sombra
Más gruesa de lo que recuerdo: esos cardenales,
Pinzones o ruiseñores aún sin hacer
Un sonido en toda la tarde, aunque la fruta madura se ruboriza
En la vid, o la rama—o zarza. Así el entrecortado
Borde del recuerdo se enreda lentamente
Lejos, hacia la nada, hasta que se ha perdido ese lugar
Donde el corazón conoce su objeto y es conocido.

III.
De acuerdo. Para no comenzar con esos pinos encendidos,
Esos scüppernongs, o los arrendajos posados en las ramas
De eucaliptos—no, de robles, creo. ¿Con qué, entonces?
¿Con mi abuelo aguantando el par de apriete
O el trinquete? ¿El áspero ronquido de algún viejo motor
Antes de que comience o no—un pinzón de casa,
Cantando o en silencio? El lenguaje—también, parece equivocado.
Aún así es todo lo que tengo. Abuelo. Scüppernongs.

IV.
Fijarlo en algún momento, palabra por palabra,
Ese hombre que me enseñó de engranes y cilindros, sudor
Precisión de maquinaria—el riguroso
Amor de ensamblar cosas:
Conozco el calor
Todo el verano colgando como un lienzo ligero donde los pistones disparaban
Y el niño que era observaba en la cruda luz del sol.
Aceite derramado arcoirisaba en la cacerola hueca.
Un cantar de aves, quizás; una fruta en una enrejada enredadera...

V.
Imposible no cambiar las cosas, mover las palabras
De aquí a allá. Es tarde ya. Nada está quieto—
Ni el sonido del motor ni el cantar de una lejana ave
La mente canta verdadera. ¿Qué versión del mundo
Debería yo creer? Esta mañana en el patio
Scüppernongs colgando y endulzando. Las ramas del pino ceden
Algún fragmento del cantar del arrendajo azul, un sonido
El aire resonante se repite pero no logra reparar.

sábado, enero 10, 2009

invierno, 3: el primer indio en la luna

1.
Desde hace un año, casi dos, he estado leyendo al escritor nativo-americano Sherman Alexie, a quien descubrí a través de Norma, que, por su parte, lo descubrió a través de la profesora del Departamento de Inglés Diane Accaria. Leí sus cuentos, su novela Flight, y, hace algunos meses, mientras en Utuado, comencé a leer una antología de su poesía—sólo había leído algunos poemas a través del Internet, anteriormente—llamada First Indian on the Moon, que me golpeó de sorpresa, que me tomó de los brazos, me amarró a un poste y me obligó a tragármela.
Se podría calificar su poesía de étnica, porque lo es, de cierto modo. Tan étnico como puede ser una poesía que habla de todo sin salirse de ese mundo desconocido que es la reservación Spokane en los Estados Unidos. Supongo que también se le podría llamar glocal, ese término tan popular con el que se embiste para hablar de la globalización, de hacer un producto global, sin desaferrarse de lo local, o algo por el estilo. Porque eso es lo que hace el señor Alexie, nacido en el 1966. Habla de todo, habla del desencanto de las generaciones jóvenes, habla del encajamiento de las generaciones todas, habla del malestar de la cultura de los nativos americanos, de las diarreas de la cultura estadounidense, y, sin querer hacerlo, habla tanto de la situación cultural puertorriqueña—claro, simplemente hay que reemplazar las localidades mencionadas por unas isleñas, cambiar a sus héroes de guerra por los nuestros, y listo.
2.
Un elemento que tiene en común con otros poetas que me gustan es que muchos de sus poemas suelen abandonar los excesos para hablar en una forma casi prosaica. Sus riquísimas imágenes, dichas de una forma casi sin adornos, se van mezclando con pedazos de noticias, con gruesos párrafos de información que de alguna forma endurecen y enriquecen los pocos ‘versos’.
No suelo escribir poesía, porque no le encuentro la vuelta, y sin embargo, desde hace algún tiempo he estado jugando a traducirla. Y, de mis primeros juegos, los más que me gustaron fueron los que logré con Sherman, porque casi siempre se puede traducir sin perder lo duro del poema.
Dos de estas traducciones aparecieron esta madrugada en Derivas. Donde, desde principio del 2009, se han estado publicando traducciones al español de distintos poetas, la mayoría de las cuales están excelentes. Pueden encontrar joyas desde William Carlos Williams hasta Jack Kerouac (de quién Margarita Pintado tradujo Bowery Blues, uno de mis poemas favoritos del individuo, y logra conservar el flor del original). Los invito a darse la vuelta, a leerlos, a comentarlos—siempre comenten. El link, para los que no pulsaron arriba, es http://derivas.net.
3.
Les dejo aquí, en inglés, uno de los poemas que subieron a Derivas:
Poverty of Mirrors
You wake these mornings alone and nothing
can be forgiven; you drink the last
swallow of warm beer from the can
beside the bed, tell the stranger sleeping
on the floor to go home. It's too easy

to be no one with nothing to do, only
slightly worried about the light bill
more concerned with how dark day gets.

You walk alone on moist pavement wondering
what color rain is in the country.
Does the world out there revolve around rooms
without doors or windows? Centering the mirror
you found in the trash, walls seem closer
and you can never find the right way

out, so you open the fridge again
for a beer, find only rancid milk and drink it
whole. This all tastes too familar.