viernes, junio 20, 2014

Angst, Wéilsong, y otros nombres para Rubén Ramos: reseña de "Angst" y "Wéilsong".

Arte de Cristian Guzmán Cardona, quien ilustra 'Wéilsong'.
Angst, Wéilsong, y otros nombres para Rubén Ramos: reseña de "Angst" y "Wéilsong".
Hoy en las noticias, Crítica de Libros, Radio Universidad de Puerto Rico (2 de junio del 2014)
Sergio Gutiérrez Negrón

Desde su primer poemario titulado Angst, hasta su obra más reciente Wéilsong, Rubén Ramos se ha caracterizado por ser un poeta de los tonos grises. Junto a otros poetas de la pasada década, como Mara Pastor, Nicole Cecilia Delgado y Xavier Valcárcel, Ramos ha apostado por esculcar muy de cerca los tiempos en los que vivimos, adentrándose y explorando la vida después de las utopías, sin por ello rendirse a los trillados ámbitos del pesimismo o al traspié de la nostalgia.

Su primer libro, que lleva como titulo la palabra alemana para la angustia, "Angst", es un libro sobre el juego en una época de ruinas. Sobre un juego de "escondite" en el que el niño que se esconde no se ha dado cuenta que ya nadie lo busca, o que se escondió tan bien que se ha perdido. Los 113 poemas que lo componen son breves cantos de una alegría agridulce, de una persona que decide continuar a pesar de las circunstancias. En uno de sus poemas más emblemáticos, Ramos escribe, en forma de sentencia: “Huir no libera cuando naces donde no hay jaulas / Visitar el zoológico con empatía no me hace bestia / Me gusta ladrar, como el perro que persiguiendo gatos insiste hasta donde permite su cadena”. En este sentido, la poética de Ramos niega la celebración optimista, pero del mismo modo niega hallar en estas épocas de carencia y austeridad el fracaso. La táctica de Ramos es distinta: ocupa las ruinas de las promesas rotas, e insiste en hallar allí su solaz, no para construir sobre ellas, sino para enunciar desde su regazo.

Esta es la táctica que vemos en su más reciente libro, que lleva como título la misteriosa palabra "Wéilsong", publicado con esmero por Atarraya Cartonera, y disponible, al igual que el anterior, en las librerías del país.

Ante la pregunta de ¿qué es Wéilsong?, podemos responder: un nombre. Pero, ante la pregunta de ¿qué nombra? La respuesta se hace más difícil. Como un Altazor puertorriqueño, Wéilsong es el nombre de lo posible, una palabra que, como ese poema de César Vallejo, da paso a su propio mito. A diferencia del Altazor, sin embargo, que se descompone mientras progresa el poema, Wéilsong no va en picada. Todo lo contrario. La palabra que le da nombre a este extenso poema  es siempre ascendente. Es decir, Wéilsong al fin y al cabo nombra una figura muy para esta época, una figura que lleva un paso más allá la apuesta que el poeta comenzó en "Angst". Para Rubén Ramos, Wéilsong es el nombre de la posibilidad de lluvia en un mundo en sequía. O, dicho de distinto modo, Wéilsong es también otro nombre para la esperanza.

Para Hoy en las Noticias, en Crítica de Libros, Sergio Gutiérrez Negrón

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